lunes, 23 de mayo de 2011

23 de mayo de 2011 (estación)

El otoño no sabe el por qué, pero la gente lo aborrece. Y yo no entiendo por qué caminan enojados, con el ceño fruncido y un paso más ligero. Bueno, lo del caminar acelerado te lo acepto, pero por más cara de odio le pongas al viento que te corta la cara, la situación no va a cambiar, eh.
Hoy me cansé de ver gente refunfuñando por lo bajo, con los ojos entrecerrados y mirando a las hojas caídas como si fuesen las culpables de sus desgracias; y ninguno de ellos habrá pensado cuántas primaveras sonrieron por fuera y se helaron por dentro..¿hace cuánto tiempo que es otoño para vos?

miércoles, 11 de mayo de 2011

12 de mayo de 2011 (El espacio del Ave)

Qué difícil se me está haciendo encontrar un espacio en la rutina donde poder respirar aire puro, es decir, un momento sin nada para hacer más que desahogarme, liberarme y purificarme. Es bueno..sí, es bueno por donde lo mire, porque por un lado significa que tengo muchas cosas para hacer, de las cuales no me desagrada ninguna y me alegran por igual; por el otro, el tener poco tiempo para pensar es una meta muy ansiada, muy buscada por mí..siempre dije que tengo que pensar menos, y al hacerlo una vez cada tanto me deja ver con mayor claridad el paisaje pintado. Ey!encontré otra buena: desde que pienso menos y hago más, me dejé decir y hacer cosas mucho más mías..más de adentro, simples, concretas; sí, quizás en algunas me salió una faceta que desconocía, pero...¿no se trata de eso?, con veinte años no puedo pretender saber cómo soy, ya no quiero saber cómo soy...no quiero saber qué haría en tal o cual situación, ni me interesa describirme o escribir mi carta de presentación. Tengo una buena conclusión: ahora, encontré el equilibrio.
Bueno, quizás no..digo, ¿cómo se supone que voy a saber cuándo estoy equilibrada?..jamás!eso lo deben saber un par de privilegiados...o no, digo, o quizás no son tan priviligiados..¿te imaginás qué aburrido saber cuándo estás en tu eje?. No, bueno...hacé como que no dije nada sobre mi equilibrio. La cosa es que estoy feliz. Y todo se lo debo al No ejercicio de mi cerebro, a veces es bueno que las cosas no funcionen como deberían.
No tengo mucho tiempo para pensar, pero cuando encuentro un huequito me doy cuenta de que pensando menos, se siente más; o quizás, pensando menos simplemente se siente. Cuando encuentro el espacio para poder sacar conclusiones sobre mí, es cuando me doy cuenta de que vivo más en el aire que en la tierra; encuentro el espacio sin abandonar mi vuelo, porque volando se distingue con claridad el río del mar, volando se sabe para dónde se va (o sólo se sabe dónde se quiere estar). Cuando me hago un tiempito, reflexiono y me doy cuenta de lo lindo que es volar.

Encuentro este espacio, la continuidad de mi vuelo diario..