viernes, 13 de agosto de 2010

Diccionario ilustrado - versión trasnoche -


La sangre se vuelve burbujas, el aire no es necesario, el entorno desaparece, la risa secuestra al tiempo; los latidos no saben si deben continuar su viaje o congelarse en ese instante, la memoria reconoce los síntomas y no se preocupa, es la parte de la vida en la que todo sucede como si ya hubiese pasado mil veces anteriormente.
El equilibrio no existe, nada es coherente, el cielo está en todas partes y hay miles de Soles; esa sonrisa se vuelve eterna, más brillante y constante que nunca, tan perfecta y sincera como en el principio; todas las nubes se vuelven ojos, todas son miradas infinitas, llenas de paz, colmadas de brisa.
Las burbujas son el motor, y ahora las miradas no hacen más que contemplar el cielo, esconderse al choque con el Sol, y volver a mirarte, a iluminarte, a refrescarte.



(El día en que el corazón definió la calma).

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