jueves, 5 de mayo de 2016

No vueles
No llores
No imagines
No bailes
No sonrías
No corras
No suspires
No quieras
No abraces
No grites
No observes
No cantes
No calles
No vuelvas a querer
No intentes ser feliz
No abandones tu lugar
No seas esclavo de tu raíz
No pidas un abrazo
No te dejes humillar
No pierdas tu integridad
No vuelvas a volar
No intentes hablar
No leas consejos ajenos
No los tomes como propios
No te pongas el No por delante
No prestes atención a lo que digo
No te tiene que interesar
No dejes de leer
Esto tiene un buen final:
Si llegaste hasta acá,
vas a saber cómo volver a empezar.
(Todo termina
como desees comenzar.)

jueves, 7 de noviembre de 2013

III

Lluvia de fondo (otra vez). El sonido la lleva directamente a una imagen en especial, a una flaca sentada frente a una computadora, en el living de su casa, a la madrugada, escribiendo sobre cómo la hacía sentir la lluvia de fondo. Ahora, en un departamento para tres, son las dos de la tarde. Suena el celular, es su compañero. Habla despacio. Su compañero no, ella. En la cama está descansando el ser más hermoso del planeta (y costó trabajo dormirlo). Se ríe, pensando que un tiempito atrás, esa flaca en el living describía cómo dormía su compañero en un cama cercana, el cual en ese entonces era su gato. Se pregunta qué estará haciendo él en este momento. Probablemente duerma. Corta el teléfono porque la bella durmiente acaba de despertarse. Pasaron los minutos, y en menos de quince, se levantó, jugó, miró las gotas caer, lloró, y ahora toma la teta, con el ruido de la papa y batata en pleno hervor que acompaña a la lluvia. No quiere volver a dormirse, aunque la vena azul de su frente diga lo contrario. Entonces, la bella durmiente, mira cómo su mamá escribe (después de tanto tiempo). Escribe y piensa. Piensa que le cortó muy rápido a su compañero. Piensa en que a él le duele el hombro. Espera que no sea nada grave. No le gusta esperar. Mejor, lo desea. Los deseos le gustan. Pero no en exceso. Piensa en su compañero. Todo el tiempo. En lo bueno de tenerlo al lado siempre, tomándole la mano. No adelante, llevándola cual guía. No atrás, siguiéndola como un perrito. Sino al lado, siempre a la par. Por eso compañero, y no novio, ni esposo, ni pareja, ni marido, ni hombre. Compañero. Mucho más que todo eso junto. Piensa y no puede parar de sonreír. Mientras el sonido de una voz que dice  PÁ, le recuerda que ya está la comida. Pausa. Media hora después, la lluvia sigue plasmándose en el vidrio de la ventana. Y en la bici. Y en el lavarropas. Y en las plantas. No son muchas, por ahora. Piensa en el estante que tiene que traerse, en el porta cd´s, en los cubos de pino, y en lo mucho que extrañaba escribir. Es difícil ahora. Y más placentero. Suspira y de fondo, junto con el agua, escucha un sinfín de "PÁ, PAP, PPPP". Suspira de alegría, no de añoramiento. Cree que esa palabra la acaba de inventar. Se ríe, hacía mucho que no inventaba palabras. Se le está haciendo la hora de irse a trabajar. La lluvia no para. El tiempo tampoco, como dice la canción. Sin embargo, por un momento, ambos parecieron detenerse, disolverse. Por un breve instante, todo giró entre su cabeza, manos, hija y corazón. Esos instantes suspendidos en la galaxia se extrañaban. Ahora son mucho mejores, son más los corazones que se elevan, suspenden y se pierden entre palabras. Lluvia de fondo, y una sonrisa que vuelve a escribir.

domingo, 17 de marzo de 2013

Debe ser el tiempo aquel ingrediente secreto que hace que todo lo que nos rodea hoy, tenga un sabor distinto mañana; tiene que ser el tiempo, esa palabra que tantas veces hizo que me desesperara, y que tantas otras me alivió la presión que me comprimía por dentro. Tiene que ser el tiempo, él mismo, el que se brinda y nos da la tamaña libertad de hacer con él lo que nos plazca, usarlo a favor o en contra de nuestros deseos, nombrarlo con una sonrisa o maldecirlo sin siquiera pensarlo. Es él el que tolera ser, a lo largo de nuestra existencia, la respuesta más odiada a la pregunta de "¿cuánto falta?"; el que soporta estar en boca de todos los impacientes que creen que tiene un problema personal con ellos, que cada vez se estira más y nunca se les pone de su lado; sin dudas es él quien respira profundo y escucha cada una de las maldiciones gratuitas que llevan su nombre, sólo por ser tan intangible, poco definible y omnipresente como un dios. Es el tiempo, también, ese hombre reluciente que aparece cuando necesitamos milagros, el que protagoniza las soluciones mágicas: todo se resuelve, cura y encamina con el Tiempo. Y, como un dios, está personificado de todas estas maneras en la vida de una misma persona, yendo y viniendo de la manera menos previsible que existe. Porque al tiempo no se lo puede prever, no se lo puede definir, pero se lo siente en cada espacio de este inmenso mundo.
Tantas veces sentimos que juega con nosotros como quiere, que nos maneja sin piedad, logrando trazar líneas a su gusto en nuestro presente y futuro. Pero nunca nos ponemos del otro lado, no solemos pensar en que manipulamos el tiempo según nuestra conveniencia, lo usamos de pretexto, solución y causa. No estamos acostumbrados a darnos cuenta de que hacemos con el tiempo lo que necesitamos, porque tenemos ese poder. Increíblemente no notamos que tenemos el poder de frenarlo y vivir ese momento sin su presencia, de hacer que pase más lento para no perdernos de nada, y de convertirnos en él cuando aprendemos a conocerlo.
Debe ser el tiempo aquel que no nos deja solos ni un segundo de nuestras vidas, el que nos da respuestas cuando se las pedimos, el que nos genera mil preguntas, y el que nos deja la mente en blanco. Tiene que ser el tiempo aquel que hace silencio y grita a la vez, el que nos dice que existe porque así lo queremos.
Debe ser el tiempo, entonces, todo lo que nosotros queremos que sea, cómo, dónde y cuándo. Es el tiempo, para mí, la calma y la seguridad de que cuando no tenga nada más, lo voy a tener a él. Es el tiempo el que no va a faltar nunca, y espero, nunca sobre.

Cuando sea grande quiero ser Tiempo, como vos.

miércoles, 8 de agosto de 2012

Es sabido (o comúnmente pensado) que existen más de una realidad, lo cual es complejo de probar, incluso de asegurar; ¿cómo sé que tu definición de realidad es igual, o al menos similar, a la mía?. Tengo una teoría, quizás te sirva de comparación y podamos llegar a una conclusión (que aburrido): si desde mi punto de vista, la realidad es aquella palabra que sirve para graficar mentalmente un tiempo y espacio que transcurre naturalmente en la vida de todo ser viviente, que se identifica con los hechos y/o sucesos que ocurren actualmente y suele ser subjetiva, entonces, existen tantas realidades como momentos o situaciones (pasajeras o no) viva cada persona. Es decir, mi realidad actual es monótona y sedentaria, vista desde afuera..si me preguntás a mí, estoy pasando por un momento de ocio, de descargue, de creatividad. Dentro de unas horas, posiblemente minutos, mi realidad será un sueño.
No creo poder expresarme correctamente, al menos no como para que puedas entenderme. Lo que intento transmitir es simple, pero siento que lo complejicé. Como todo. Va de nuevo. Todo es realidad, incluso ese momento en el que mirás y creés estar en otro planeta, otro tiempo, uno en el que no hay tiempo; incluso ese instante que te sacude y te pide que bajes a la tierra; incluso esa persona que tiene todo para no ser real (y es lo más real que conocés hasta ahora). Todo lo que continuamente nos rodea es realidad. Difícil de entender, sobre todo porque uno tiende a idealizar ciertas cosas, y cree que lo que no es real es mejor, lo que no se puede tocar tiene que ser superior. Difícil de aceptar que lo que sentimos es real, cuando entra tanto en juego la mente y a veces manda información un tanto errónea. Es complicado, porque a veces la realidad pega; pero, ¿viste que hermosa realidad es aquella que parece inventada?. La más linda, sin dudas; la que se para enfrente tuyo y te pregunta si esto está pasando de verdad, la que te hace sonreír con sólo recordarla, la que frena el tiempo para que te des cuenta de que no necesitás nada más. La que está presente en todo el resto de las realidades diaras, la que no podés dejar de pensar ni un minuto, la única que no podés definir con exactitud, la que está en el límite de ser fantasía y de esa manera se convierte en la más verdadera.
Ésa realidad que se metió en el medio de mi cabeza cuando intentaba explicar algo que no creo haber explicado, ésa es la que me hace inmensamente feliz, sobre todo cuando aparece inesperadamente a interrumpir el resto de mis realidades.
Sin dudas, la más hermosa.


(No vas a poder comparar definiciones, a esta altura del asunto ya no puedo definir nada. Amén).

jueves, 19 de julio de 2012

Supe comprender, después de un tiempo de observación, que hay quienes nacen para ser viento y aceptan su destino pasajero, y existen los que no logran visualizarlo y prefieren ser árboles. El viento no es sólo aquel que recorre por los aires miles de tiempos y mundos, también es el que despabila la cara y mente de quienes más lo necesitan, es el que te hace cerrar los ojos y te dice: escuchame ser silencio, sé que vos podés; el viento es el que se te pone en frente y te desafía a que logres vencerlo, te obliga a caminar haciendo más fuerza, si es que realmente querés llegar a destino. Es el que, si lo necesitás, se te pone a favor y te hace pedalear con la simpleza con la que se respira, te ayuda a llegar con una sonrisa aunque la mañana esté fría. Quien elige ser viento, te mira a los ojos y es la brisa de verano que te hace pensar: acá me quiero quedar.
El árbol, sin embargo, prefiere mirar el mundo siempre desde su punto de vista; mira hacia todos lados, pero desde el lugar donde le tocó estar. A la vez busca llegar más allá de donde se supone debe quedarse, y se expande, se despereza y ramifica buscando las respuestas en el cielo (como el resto de los seres), pero sabiendo por dentro que su posición es la correcta; es también quien, sigilosamente, busca por debajo de la tierra otro tipo de información, nutriéndose sin que casi nadie lo pueda percibir. Esa información lo mantiene aferrado a sus principios, a su mirada con respecto a lo que lo rodea, y es quien le dice: preguntale al de arriba si tengo o no razón. ¿Qué dice el de arriba?, que cierre los ojos y lo escuche ser silencio...algo que un árbol sabe hacer, pero no logra encontrarlo en nadie más que en él. Quien elige ser árbol, te mira a los ojos y te dice que es experiencia, aunque sólo haya vivido en su pequeño mundo de certezas probablemente inventadas.
El árbol necesita del viento, para que se lleve lo que ya no le sirve más; ¿el viento necesita del árbol?..el viento no se hace esas preguntas.

Quien elige ser árbol, elige los cuestionamientos; quien sabe ser viento, sabe ser respuesta.


domingo, 1 de julio de 2012

Otro intento (y van..)

Hay cosas que pasan porque el destino así lo quiso, y otras que no...¿cuántas veces forzaste una situación para que  el resultado sea el que vos buscabas?, ¿cuánto tiempo te llevó pintar el paisaje soñado sin siquiera mirar alrededor (para no cambiar tu presente inventado)?; y..¿cuántos días más vas a dejar pasar sin hacer lo que querés hacer?. No sé por qué te pregunto (¿por qué pregunto?), al fin y al cabo hice todo lo posible por abrirte los ojos, y ahora tengo unas ganas inmensas de abrazarte, de decirte que te equivocaste (groso) y que, sin embargo, sigo acá; de hecho, te lo demostré..de hecho, sigo pensando que esto te llega, te pega y no rebota, lo asimilás, te duele y no hacés nada para cambiarlo, no hacés nada para ser feliz. Y vuelvo a pensar, y está la posibilidad de que todo te importe poco y nada...no, en realidad no existe. Sigo esperando el café, la conversación en una plaza o en donde más quieras verme..sigo pensando que lo que elegís no es lo que te hace bien, lo que te hace bien sigue esperando que toques la puerta y sonrías (lo hacías tan bien). Los que te hacemos bien, te queremos ver bien, te queremos ver y, por sobre todo, te queremos.

domingo, 17 de junio de 2012

De hoy y ayer.

Se ríe y pinta. Siempre apaga el fuego cuando el agua ya está hervida. Toma un mate (frío). Se ríe y canta (gritando). Toma helado de limón. Baila sin música y escucha los aplausos de fondo. Va al kiosko en pantuflas. Da hermosos abrazos. Se ríe y canta (gritando, otra vez) el mismo tema de Fito. Le brillan los ojos y mira un punto fijo. Le tiene miedo a los payasos. Se duerme y no se da cuenta. No puede parar de pensar ni un segundo. Se ríe y desaparece todo lo demás. Tiene un ojo más chico que el otro. Sonríe para un solo lado. No sabe batir bien el café. Es difícil decirle que no (o que acepte un no como respuesta). Se pone una media de cada color. Se ríe a carcajadas esté donde esté. Se pone nervioso muy fácil. Me regala un alfajor. Habla con la kioskera sobre caballerosidad. Le pone muchos aderezos al pancho. No sabe disimular situaciones. Con el frío se vuelve más inestable. Mira el cielo y se pierde. Habla hasta por los codos. Camina con un ritmo distinto. Se enoja rápido. No puede dejar quietas las manos mientras habla. Y si está muy concentrado mira un punto fijo y no escucha otra cosa. Tiene una mirada infinita, transparente. Es muy inquieto. Se encuentra personajes en cada esquina. Se hace amigo de esos personajes. Tiene una uña morada (estoy segura de que se le va a caer). Juega con un pasto en la boca. Viene caminando con una rama en la mano. Me tira pasto en la cabeza. Me vuela la cabeza. Habla de las nubes y se pierde otra vez. Habla del Sol, la Luna y las estrellas, y parece que no estuviese sobre la Tierra. Se ríe y sigue volando. Se hace amigo de los perros (aunque algunos le pasen malas jugadas). Es muy peleador. Toma una yerba horrible. Solía tener un rulito muy gracioso. Cuando tiene miedo abraza más fuerte que de costumbre. No le gusta Plaza Rocha. Le gusta viajar y le sale muy bien. Hizo una torta con muchos chocolates (que nunca probé). Se ríe y tiene algo que me hace sentir diferente. Se acerca y lo encuentro. Se queja de que no como galletitas. Llega tarde y dudo si va a venir. Nunca dice Hola Juli cuando llama por teléfono. Aparece en un bar y automáticamente el resto no tiene sentido. Ahora los perros lo muerden. Globos en una mano y caramelos en la otra. Pasa, se sienta, y lo pinto. Me habla y me llama muchísimo la atención.
Una simple confirmación.
Y antes...seguramente se reía, y yo sonreía imaginando tener algún día esa mirada, ese abrazo, ese payaso que agiganta el alma, eso que no se puede explicar y de repente te hace sentir de otro planeta. Antes, probablemente, nos estábamos inventando.

viernes, 8 de junio de 2012

Instrucción de vuelo -

Ese segundo previo al desahogo que hace que todo se paralice, que no exista nada más que el suelo y el cielo (y vos). Hay un momento en el que la mente se pone en blanco y no pensás..sólo sentís. Existe un instante mágico, con una energía única, que sólo se hace presente cuando todo está en silencio, cuando se espera por los primeros acordes que van a sonar en el suelo, en el cielo y en vos. Cuando sentís las vibraciones por debajo de tu cuerpo, es cuando ya no hay manera de explicar lo que se siente; se transforma todo lo que te pasó en la semana y todo lo que tenés que hacer para la próxima, en un mismo compás, que abre los ojos y te muestra que no estás solo. No estás solo porque hay otras energías en frente tuyo, mirándote y recibiendo  todo de vos, observando tu alma desnuda que no hace más que brindarse a quienes quieran abrazarla; no estás solo, porque ahora tenés a los que te acompañan con una sonrisa y los dientes apretados, rezando para que todo salga bien, porque conocen tu esfuerzo, saben que tu compromiso y disfrute fue la causa (durante toda tu vida) de no estar presente en millones de eventos, de cambiar los mates por horas de desgaste físico y ensanchamiento del corazón, de llegadas tarde y quejas por el cuerpo que empieza a reclamar. Y una vez más te digo, que no estás solo porque estás con vos, porque es uno de los pocos momentos en los que tu compañía es lo único que necesitás y lográs conectarte, despejarte, descargarte y despertarte; no estás solo, porque desde el momento en el que esas primeras notas vuelan por dentro tuyo, hasta ese segundo de silencio que se hace entre el último sonido y el primer aplauso, todo lo que sos y siempre soñaste ser sale a pasear, y a mostrarte (y mostrarle a los demás) que tu danza te sigue salvando, que seguís encontrando el espacio en donde el alma y el cuerpo realmente son uno, el espacio en donde la mente se queda de espectador, el espacio para el que naciste y en el que, sabés, vas a pasar el resto de tu vuelo.
Existe un momento sin tiempo, en el que todo se paraliza y sólo existe el suelo, el cielo y vos. 

jueves, 10 de mayo de 2012

Teoría

Probá respirando profundo.
Probá cerrando los ojos.
Probá sonriendo sin motivos.
Probá caminando sin destinos.
Probá mirando el cielo.
Probá sentándote en las nubes.
Probá cantando con el alma.
Probá abrazando todos los días.
Probá queriendo, amando, disfrutando.
Probá leyendo e imaginando.
Probá escuchando. 
Probá olvidando.
Probá dejándote llevar. 

Si lo que querés es tan simple que no tiene definición, tan corriente que no hay manera de explicarlo; si lo que necesitás es la claridad, la sencillez, la calidez que alguna vez supiste tener; si lo que extrañás es la mirada inocente de la infancia, la sonrisa espontánea y la carcajada que contagia; si lo que te falta lo tenés tan cerca que no lo diferenciás, si te hacés problemas porque tuviste que madurar, si te quejás porque así lo requiere la edad; si caminás por inercia, si titubeás al hablar, si te negás a mirar lo de siempre con la mirada de hoy; si tenés miedo a lo que viene, a lo que está pasando y a lo que no pasó; si te quedaste pensando en algún renglón..


(Tan fácil como Unir con flechas. Tan simple como natural. Siempre fue igual. Hay que probar.)

viernes, 4 de mayo de 2012

II

Café en mano (otra vez). Se pone derecha. Eso sólo pasa cuando le duele mucho la espalda. Cosa rara. Hoy no le duele la espalda y, sin embargo, se enderezó. Piensa en varias cosas a la vez. Y escribe todo mezclado como si estuviera nerviosa. ¿Estuviera o estuviese?. Siempre se complicó con esos verbos. El café ya está frío. Le pasa seguido cuando se tilda. Se tilda cada vez con más frecuencia. Siente que es algo así como desmayarse sin hacerlo. Como un apagón de todos los sentidos a la vez. Se reinicia. Eso. Y vuelve a prenderse como si nada hubiera (o hubiese) pasado. Y sigue el monólogo con naturalidad. Se pregunta cuántas veces más va a hacer esto. Esto de hablar sin decir nada. Esto de no decir las cosas. Pero a la vez las está diciendo. Siente que en el fondo algo está transmitiendo. Mira el reloj. Invento jodido el tiempo. No tendría que estar pensando en las horas. Tendría..fea conjunción. Se levantó un tanto inconformista. Al menos se da cuenta y puede seguir el día de manera distinta. No sabe por dónde empezar. Ni con qué terminar primero. Ni por qué escribe todo lo que piensa. Ni por qué piensa más cuando se pone a escribir. Ni por qué se inventó la palabra "ni". Ahora le suena graciosa, la dijo muchas veces. Le pasa muy seguido. Una vez le pasó con la palabra "sacerdote". No sé qué es lo que la llevó a decirlo. No le gusta la palabra sacerdote. Le gusta el Sol. Verlo sonreír. Tomar helado en Otoño. Cuidar a Cartolina. Hablarle a su gato como si la escuchara. Inventar la posible respuesta de él y seguir una conversación. No le gusta tomar el colectivo con horarios. No le gustan los horarios. Aunque cuenta los minutos que faltan para el encuentro. Le gusta viajar sin previo plan. El mar. La lluvia de verano. Tener una canción para todo. La cara que pone cuando se enoja. No le gusta repetir las cosas. No le gusta que le hagan repetir las cosas. No le gusta que le repitan las cosas. Le gusta correr en la playa. El mate amargo. La gente feliz. La felicidad de la gente. No le gusta mentir. Pero perdona las mentiras. No sabe si lo que dijo es verdad. No se da cuenta con facilidad cuando se miente a sí misma. Le gusta reírse de sus pavadas. Le gusta escribir. Le gusta pensar. Le gusta sentir. No le gusta la palabra "No". Le gusta hablar en tercera persona. No le gusta que hablen en tercera persona. Le gusta saber que es complicada y le gusta que a ciertas personas les guste. Le gustan más cosas que las que le disgustan. Le gusta volar. Soñar. Pensarlo. El café. Pero el si está caliente. Bailar. Sus amigos. Sobre todo sus amigos. Y sonríe. Ahora sin café. Sonríe y baja la mirada. Sonríe y piensa. Lindo  Sol. Lindo día.

viernes, 27 de abril de 2012

A-tiempo

Fechas. Retengo números, y a cada uno le corresponde un significado. Me acuerdo de tu cumpleaños, del día en el que lloré por alguien con vida, de la hora exacta en la que nací, del mes que más me gusta del año, del año que más me gusta de mi vida, del momento exacto que marcó un antes y un después.
Fechas. Retengo fechas que creo importantes, otras que no cambian en absolutamente nada mi presente, y algunas (muy pocas) que quiero dejar de recordar, dejar de verlas venir en el calendario con cara amenazante y pinta de pocos amigos. Me gustaría no tener memoria para ciertas cosas, y también encontrar el por qué de ciertas lagunas mentales. Me encantaría (..ría, ..ría) pensar en mi infancia y tener en mi cabeza nombres de compañeros, caras de maestras, bancos distribuidos por el aula, años que marquen fin y comienzo de las etapas; pensar en mi familia y asociar nombres con caras actuales, sonreír con ciertos nombres que, por el contrario, me hacen bajar la mirada, desterrar hora y día en el que se fue (mucho antes de esa hora y día en el que falleció). Y sería más feliz si los días claves, esas fechas que pesan y cada año un poco más, tuvieran un vencimiento; en tal caso, yo realmente miraría a ese número y a su correspondiente significado, como un paso más a la libertad.
Si las fechas no existieran, igual las inventaríamos de algún modo, las nombraríamos de distinta manera, y así seguirían permaneciendo presentes; incluso, si no existiera el tiempo, calendario y todo lo que quieras meter en este problema de los números y letras que fechan, así y todo cada uno tendría su manera de llamar a ese momento importante que merece ser recordado. Y acá viene la parte en la que me contradigo, porque ahora vuelvo a esto que alguna vez intenté explicar, esto de que todo momento, sea bueno o no tanto, debe tenerse presente, tiene que estar latente para poder avanzar; debemos tener memoria para saltar lo que, sabemos, nos perjudicará, para pasar obligadamente por aquello que, creemos, nos dejará una gran anécdota; debemos tener memoria para saber distinguir entre lo que dejamos atrás, lo que seguimos arrastrando, y lo que queremos llevarnos al día que se nos viene. Debemos tener memoria para vivir todos los días de manera distinta, para no repetir errores, para cambiar finales, volver a ciertos principios y desatar algunos nudos. Pienso que tenemos una memoria, que está para ser usada, y que ahora mismo me recuerda que esto ya lo pensé hace bastante, lo dije, lo escribí, lo releí y hoy lo contradije...pero lo recordé (a tiempo). Pienso que tengo una memoria que hace que haya dialogado conmigo durante un tiempo considerable, si es que quieren considerar el tiempo; y creo en mi memoria, creo en su capacidad para resaltar ciertas fechas en mi mente y así mostrarme cómo puedo enroscarme y salir (casi) ilesa.
Fechas. Y ahora sólo tengo una que no para de dar vueltas por mi cabeza, que me lleva a navegar por un río de días y meses que no saben cómo conjugarse, que me sacan una sonrisa y hacen que me olvide de lo malo de las fechas (porque, ahora, ya perdieron significado).

miércoles, 11 de abril de 2012

Incontables maneras de describirlo, de "nombrarlo", de recordarlo y dibujarlo; eterna la sonrisa que viene después de su cara, de su imagen, de su voz. Una sola es la sensación que acompaña cada palabra, una sola es la mirada que asegura que hoy somos nosotros porque mañana no nos importa; uno solo es el abrazo que me dice que hoy somos primavera bajo Sol de otoño, somos flor naciente entre hoja seca, somos los locos que siguen saludando a pesar de la estación.
Incontables definiciones, y el silencio lo dijo todo.

lunes, 5 de marzo de 2012

Así, piantao..

Decidió, en medio de la lluvia, subirse a la ilusión super-sport y dejar que el resto venga solo. No sé cuánto tiempo pasó desde que cerró los ojos hasta que se encontró, mirando desde arriba, cómo la gente le daba la espalda; pueden haber sido minutos, horas, o suspiros. Divisó unos pocos locos que, riéndose solos y abriendo los brazos para ocupar más espacio, entregaban una imagen digna de película romántica (de esas que no miro, pero son fáciles de imaginar); esos desquiciados se reflejaban en las nubes, las cuales a esta altura se habían convertido en inmensos charcos grises (como el asfalto, pero mucho más arriba), y sacaban una sonrisa a los que se refugiaron bajo un techo, los que se escondieron de las bendiciones porque dicen tener una sóla religión, una que no habla de milagros tan simples como la lluvia. Aquellas personas que no quisieron perderse la magia, van a quedar en su álbum de fotos mentales para siempre, van a ser parte del recuerdo que logra sacar suspiros (de los felices); ellos, que van medio corriendo y medio saltando, no tienen apuro para llegar a ningún lado...ellos son los que se visten de colores en un atardecer que los refleja, y de a poco va tomando sus tonalidades, rindiéndoles homenaje por semejante show. Esa gente, hermosa gente, es la que hace que ahora ella esté planeando por sobre los árboles, mojándose con el agua sagrada, dejándose llevar por el viento que levantaron las banderitas que tienen en cada mano aquellos locos.
Y así sigue, mirándolos una y otra vez, elevándose más y más a medida que la lluvia decide cuánto tiempo se va a quedar. Así, acostada en una de las nubes más cómodas, te vio a vos...y los locos siguen bailando, y ella lo único que puede ver es esa sonrisa que iluminó el cielo al mirarlo; y los locos siguen bajo el agua, y vos también, y ella te ve sólo a vos. Así, con el corazón desvelado, no sabe si bajar para acostarse en el pasto y zambullirse en el cielo, o quedarse arriba y contemplarte a vos.
Y los locos, ahora que la lluvia se fue a descansar, decidieron hacerle compañía y ya parece que no están; y vos en la vereda tomando mate, y ella subida a esa ilusión super-sport, y todos saliendo a la calle nuevamente.
Los locos adentro, los religiosos afuera, ahora vos en el cielo, y ella también.
Así, los dos en una nube mirando alrededor, ahora escuchan la lluvia que volvió, y cantan a media voz....

jueves, 9 de febrero de 2012

Cielo de tí

Tanto alabar a la creación, y ahora sos la estrella más brillante de la galaxia en la que tantas veces te perdiste. Tanto así y más, me pierdo en las tuyas, me encandilaré por siempre con tu eterno brillo, y seguiré suspirando cada vez que te acerques a contarme tus aventuras por el espacio. Una vez más, la inspiración sos vos..hoy y siempre.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Click

Guardar Ahora. Click y ahí se termina (o empieza) la historia.
Cuántos momentos logré guardar con un pestañeo, y cuántos más caben en la memoria aún.
Tengo algo para decirte, a vos que decidiste leerme: todos tenemos ese botón que lleva al instante un recuerdo al lugar indicado; no dejemos que, con el tiempo, se vuelva más importante el que nos permite Eliminar lo que alguna vez quisimos perpetuar.
Hoy tengo un millón de imágenes y videos que decidí archivar, pero no para que junten polvo, sino para que vuelvan a mi cabeza cada vez que los necesite, cada vez que quiera mirar el cielo, suspirar y sonreír.
Hoy tengo muchos momentos guardados que me generan algo indescriptible, porque realmente no logro definir lo que se siente cuando abrazo, cuando me río con esa gente que nunca falta, cuando te despido, cuando te extraño (sobre todo cuando te extraño), cuando agarrás la guitarra y mirás fijas las cuerdas hasta recordar los acordes, cuando te veo con la mirada perdida y cantando alguna canción por dentro con una sonrisa que contagia, cuando intentás explicarme cosas difíciles con palabras más difíciles aún, cuando te veo disfrutar de tu arte sobre el escenario, cuando me mirás y te entiendo absolutamente todo lo que me querés decir, cuando (por fin) aparecés y tu silencio me llena; no logro decir lo que me genera volver a verte, escucharte hablar con el entusiasmo que te caracteriza, verte reír a carcajadas de una de esas pavadas que decimos, ver cómo observás el cielo con los ojos bien abiertos y asombrados, verte llegar y sentir el abrazo.
Hoy no puedo imaginar la cantidad de momentos que guardé en el poco o mucho tiempo que te conozco, ni los que puedo llegar a poner en el mismo lugar con el correr de los días; pero sí te digo, a vos que decidiste leerme, que estás en esos momentos y estarás en los que vengan. Sí puedo decirte que gracias a vos mi presente está repleto de sonrisas y de esos indescifrables pero hermosos sentimientos. Sí puedo afirmar que, gracias a vos, no necesito el botón de Eliminar.
Tengo algo para decirte a vos que decidiste leerme: gracias.

Guardar Ahora. (y empieza otra historia)

domingo, 15 de enero de 2012

Y me voy otra vez, como siempre en esto que va de mi vida. No puedo quedarme quieta, a menos que la falta de movimiento sea parte de un instante creado por mí para observar el entorno y comenzar la próxima coreografía. Mis momentos de quietud son los silencios entre tema y tema de un cd, son las bocanadas de aire desesperadas y tranquilizadoras que se encuentran en medio de un show, son iguales al oxígeno que entra al pisar un escenario, y al que sale en forma de suspiro cuando me bajo de él.
Me voy a cerrar los ojos y ver lo mismo, pero sobre otro suelo; me voy a escribir, soñar, leer, relajar (otra vez), dibujar, inventar, correr, abrazar, construir, dejar ir, recibir, permitir y extrañar.
Me voy, y espero volver como quiera estar, como tenga que ser, y encontrarte acá.

martes, 27 de diciembre de 2011

From me, to you

No puedo ponerme en tu lugar, no puedo sentir lo que vos, ni pensar como vos lo hacés.
No quiero llenarte de consejos trillados, frases sin sentido, ni palabras en vano.
No me siento cómoda en el papel de despertador, pero tampoco en el del que mira sin querer ver.
No me interesa ser quien te saque de ésta, me interesa ser quien te ayude a elegir salir.
No estoy lista para verte así, ni vos lo estás (y espero, que jamás lo estés), así que no veo el motivo por el cual seguís caminando por esta cuerda floja. Tampoco quiero entenderte, yo necesito volver a verte como antes, realmente es una necesidad sentir que estoy hablando con la persona que elegí para caminar conmigo, abrazar a quien tantas veces me escuchó, sonreír por tu sonrisa, alegrarme por tu alegría, y compartir todo mi tiempo con vos.
Todo el equilibrio que estás buscando, lo tenés más cerca de lo que pensás, de lo que creés tener; no más cómoda incomodidad, ni acostumbramientos, definitivamente llegó la hora de revelarse y caminar hacia la montaña, aunque tengas que estrellarte contra ella; es el momento de dejar de pensar en los posibles resultados, en las respuestas de los demás. Es el instante, es el tiempo que te dice a los gritos, que dejes de guardarte lo que debe estar afuera, todo lo que no te pertenece, te susurra con claridad que ya estamos grandes para vueltas sin sentido, que no sirve de nada llorar por dentro para que el resto no vea tus lágrimas; el tiempo te está hablando, te sacude, te ruega que empieces a caminar por donde tendrías que haber arrancado desde un principio, que dejes el otro camino para quien realmente se merezca vivir una vida que no le pertenece. Escuchalo, porque él es el que te va a ayudar a volver a vos, a encontrar tu calma, junto con tu nombre y tu forma de pensar y ser. Es el tiempo el único que te hizo llegar a este punto, y él mismo te está cacheteando e incitando a que dejes de huir y enfrentes todo de una vez. Es lo único que puedo decir, desde la egoísta posición de quien sólo quiere recuperar lo que alguna vez conoció y eligió; desde mi corazón que te extraña, al tuyo que tan olvidado tenés.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Se pierde entre la maraña de incógnitas, se mezcla con todos los suspiros sin causas aparentes, y de repente todo lo que decís no se piensa, salen las palabras formando frases que no sabés si tienen sentido...no lo sabés, y no te interesa; a nadie le interesa la coherencia cuando puede ver, desde la tierra, cómo se aleja la mente por entre las ramas, a la par del Sol. Y la seguís con la mirada sabiendo que va a volver cuando sea necesario, cuando tenga que despertarte y decirte las coordenadas de tu paradero; mirás todo con otros ojos, realmente no sabés si son los tuyos o lograste ver desde otro cuerpo, con otro motor. Quizás sea el aire el que haya cambiado, o el tiempo se haya detenido a mirar cómo vuela tu mente..esa que ya está cerca de una tímida Luna, que no se anima a dejarse ver con tanta claridad; esa mente que te ve desde arriba y no puede entender cómo seguís funcionando sin ella, y sin embargo disfruta tanto como vos estar suspendida. Ella lo disfruta, y vos ni te das cuenta, cerraste los ojos para poder ver mejor, para lograr imaginar todo lo que escuchás, todo lo que sentís, y así conocer realmente lo que ya tiene nombre y no explicación. Así, dejándola volar tranquila, vos pudiste ver cada detalle de las hojas, del paisaje, te divertiste imaginando gestos acompañados de ciertas frases, volaste mucho más alto y volviste antes, para poder abrir los ojos lentamente y ver cómo ella volvía..y observar cómo esta vez, no cambió nada.

martes, 15 de noviembre de 2011


El cielo brilla constantemente, con cualquier gamma en la que se presente, su resplandor es único; jamás se vieron tantos arco iris juntos en un sólo cielo, en un mismo instante, en una sóla persona. Todos los colores en sus ojos, todos los tonos en su sonrisa, todos los climas en su corazón; hoy tiene el mejor paisaje del mundo grabado en su cabeza para siempre, no cree poder (ni querer) olvidar ese cielo reflejado en aquellos ojos que ahora se cruzan con los suyos.

jueves, 13 de octubre de 2011

Ahora.

Cuando la sonrisa se vuelve constante y sin más motivos que la increíble sensación al sonreír.
Cuando el motor del movimiento deja de ser la cabeza, y comienza a ser el corazón.
Cuando es posible cerrar los ojos y saludar al alma con un suspiro.
Cuando lo mejor de la historia es el problema, y el desenlace es sólo una consecuencia sin importancia.
Cuando la música es el avión más veloz, el único globo que te eleva por encima de donde pueden volar las aves.
Cuando la lluvia es la mejor compañera para caminar la fría ciudad, el Sol es el protector y las nubes la inspiración.
Cuando te ves en esa persona como si fuese agua cristalina.
Cuando te dejan de interesar los por qué, y empezás a construir las respuestas a los cómo.
Cuando todo lo que realmente necesitás se resume en una plaza y un mate.
Cuando la rutina deja de ser mala palabra, y comienza a ser sinónimo de aventura.
Cuando lográs sentirte liviano sin haberlo siquiera añorado.
Cuando llegás a la conclusión de que tu meta es no tener meta.
Cuando encontrás el lugar que te estaba buscando desde que naciste.
Cuando te cruzás con la vida y le aconsejás que se tome el tiempo con calma.

Cuando ves todo con esa mirada que sonríe, con esa sonrisa que no para de observar; cuando te das cuenta de que no tenés nada claro; cuando escribís rápido y entusiasmado, es cuando podés afirmar, sin duda alguna, que sos feliz.